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Unicaja Málaga se proclama por primera vez campeón de la Eurocup

Unicaja se proclamó campeón de la Eurocup por primera vez en su historia tras derrotar al Valencia en La Fonteta en un desenlace espectacular (58-63). En el último cuarto los locales ganaban por 13 y endosaron un 0-18 que dio la vuelta al partido.

El partido comenzó con el Unicaja enchufado, de la mano de Alberto Díaz que anotó los cinco primeros puntos del equipo. Una canasta de Brooks daba la primera ventaja importante al equipo, 2-10 en el minuto 4. Pero Valencia no iba a permitir que el tercer partido se pareciera al que se disputó en Málaga, así que cuatro puntos seguidos de Will Thomas acercaron a los taronja, 6-10. Pero Alberto estaba on fire y anotó otra gran canasta tras parada, seguida de una penetración de Nedovic que obligaba a Pedro Martínez a solicitar tiempo muerto con 6-14 en el marcador mientras los seguidores malagueños se volvían locos en las gradas de La Fonteta. El tiempo muerto cambió el partido, como suele ocurrir en los enfrentamientos entre estos equipos. Dubljevic y Sastre ponían a su equipo por delante con un 11-2 en un abrir y cerrar de ojos. A Unicaja le costaba jugar en ataque sin Alberto ni Nedovic, pues Fogg y Smith estaban aún fríos y no conseguían anotar. Dubljevic martilleaba el aro una y otra vez y Valencia consiguió finalizar el cuarto por delante, 22-18. La estrategia de Pedro Martínez de sacar a Oriola titular le salió bien, pues consiguió emparejar a Dubljevic con Okouo en la parte final del cuarto y ahí el montenegrino se salió. A destacar, también, que cuando quedaba poco para finalizar el cuarto hubo una jugada en la que los árbitros dieron un balón, que había salido por la banda, a Unicaja. En ese momento Omic levantó la mano reconociendo que había sido él el último en tocarla. Un acto de deportividad que no suele verse en una pista de baloncesto (curiosamente en el Carpena se vio esta misma temporada, con ovación del público local incluida) y por el que el público valenciano aplaudió al jugador esloveno. Gracias, Omic, por demostrar que el deporte debe tener siempre estas cosas, aunque te estés jugando un título.

 

Al inicio del segundo cuarto parecía que Valencia iba a romper el encuentro. A los cuatro minutos la ventaja había aumentado a diez puntos, 31-21. Hubo tiempo muerto tras una canasta de Omic, que también recibió falta. Una canasta de Brooks, el mejor del equipo en el +/- de hoy con 19, acercaba a los suyos a seis puntos, 31-25. El equipo no paró de luchar hasta el final y consiguió llegar al descanso a sólo tres puntos de Valencia, 33-30, tras una bandeja estratosférica de Nedovic. Después de haber ido diez abajo, siendo dominados momentáneamente por los locales, era una buena noticia llegar al descanso a esa distancia. Todo estaba en el aire y Unicaja no iba a dejar que el partido se le fuera antes de tiempo, eso ya lo había dejado claro a su rival.

 

La salida tras el descanso fue diametralmente opuesta al del primer cuarto. En un abrir y cerrar de ojos Valencia se iba un poco en el marcador, 40-32, apoyado en Dubljevic, Sastre y San Emeterio. Pero entonces volvió a aparecer el MVP de esta final, don Alberto Díaz Ortiz, con un triplazo que acercaba al equipo a cinco puntos. Fue un espejismo, pues un 7-0 de nuevo estiraba la desventaja, ahora a 12, 47-35. El equipo luchaba (gracias a eso la distancia no se hizo mucho más grande) pero en ataque costaba horrores anotar. Omic conseguía una canasta y Nedovic aprovechaba uno de sus dos tiros libres tras recibir falta de Rafa Martínez, pero Van Rossom anotaba un triple que no dejaba al equipo acortar distancias definitivamente. Un triple de un entonado Dani Díez y un ganchito de Carlos Suárez daban aire al equipo. Entonces, con 51-43 a falta de un minuto para el final del cuarto, Nedovic hizo una falta sobre Rafa Martínez que enfadó al jugador local. Rafa se levantó muy enfadado y se dirigía a Nedovic mientras protestaba a los árbitros cuando Omic saltó como un resorte para impedir que la trifulca fuera a mayores. Agarró a Rafa Martínez para apartarlo, se montó un pequeño lío entre muchos jugadores que no fue a mayores. Los árbitros analizaron la jugada en los monitores y decidieron señalar técnica descalificante a Alen Omic ante las protestas de Plaza, que decía al árbitro que entendía la técnica pero no que fuera descalificante. En ese momento todo parecía ponerse negro. Sato anotaba un 2+1 para cerrar el cuarto. Unicaja se veía 11 abajo, 54-43, sin el pívot titular por lesión y sin el pívot suplente por la descalificante. Los verdes no habían estado demasiado sueltos en ataque, de ahí los 43 puntos, pero su buena defensa impidió que la diferencia fuera mayor.

 

El panorama era desalentador, más aún tras la canasta de Will Thomas que ponía el 56-43, máxima ventaja local hasta el momento, nada más iniciarse el cuarto definitivo. Pero Unicaja no entiende de rendiciones, Joan Plaza ya lo dijo en alguna ocasión, el equipo se iba a dejar la vida en esta serie final. Y así fue. Primero Dani Díez anotaba un triple, luego Smith anotaba dos tiros libres y Díez, otra vez desde el triple, lograban un 0-8 muy rápido que hacía saltar las alarmas en el banquillo taronja. El parcial creció hasta un 0-18 que tenía estupefactos a los jugadores locales. Apareció el tan temido miedo a ganar y el aro se le hacía muy pequeño a los locales. No conseguían anotar y, a su vez, Unicaja se iba sintiendo más a gusto en el encuentro. Los ataques eran rápidos y eficaces, la defensa con una movilidad impresionante, con ayudas interiores para que Dubljevic no estuviera cómodo a pesar de su teórica superioridad sobre Carlos Suárez y Jeff Brooks, todo se estaba poniendo poco a poco de cara para los malagueños, que se fueron agigantando con el paso de los segundos. Jamar Smith anotó dos triples en esos minutos, volviendo a ser decisivo como en el tercer cuarto del partido de Málaga. Y entonces, con 56-59 Alberto Díaz recibió una falta y tenía dos tiros libres a 1:41 que podían colocar la victoria muy cerca del club. Al base malagueño no le tembló el pulso y, como si supiera que iba a ser el MVP de la final, anotó los dos tiros libres dando una ventaja importantísima al equipo de sus amores, 56-61. Alberto hizo falta a Dubljevic a 1:31 y el montenegrino respondió anotando los dos tiros libres, habría sido el MVP, casi sin ninguna duda, de haber ganado Valencia. A 19 segundos para el final el balón lo tenían los locales, tras revisar una jugada de banda en el vídeo, y hubo tiempo muerto en la pista. Era la defensa del partido, se pudo ver a Plaza, antes de que Pedro Martínez solicitara el minuto de instrucciones, pedir falta a sus jugadores. Pero algo cambió en el tiempo muerto, porque llegó la defensa del partido. El balón llegó a las manos de Rafa Martínez, que había sido el designado como responsable de anotar un triple que empatara el partido. El de Santpedor se levantó más allá de la línea y entonces apareció Jeff Brooks, brazo derecho completamente estirado para poner un tapón que iba a valer un título europeo. El balón parecía que no iba a llegar nunca al suelo y Nedovic fue a por el rebote como un poseso, logrando tocar el balón y recibir la falta de Rafa Martínez. Quedaban 15 segundos y Nedovic anotó sólo uno de los dos, pero la ventaja de 4 puntos casi sentenciaba el partido. Van Rossom falló el triple y Brooks recibió una falta que iba a cerrar el partido. Hubo otro altercado sobre el parquet, con rifirrafe entre, de nuevo, Rafa Martínez y Nedovic. No hubo consecuencias y, tras un tiempo muerto solicitado por Plaza, Brooks falló el primer tiro libre, anotó el segundo y selló la victoria (58-63), el título y la probable participación de la próxima temporada en la Euroliga (siempre que el ganador sea un equipo con Licencia A).

 

Y así se cierra la primera participación del Unicaja en la segunda competición continental. Un título que sabe a gloria, más aún cuando se veía tan perdido al inicio del último cuarto. Un último cuarto que reflejó un 4-20 que deja claro qué nivel de juego tuvo el equipo en esos diez minutos. Las palabras se quedan cortas para describir lo que se siente en este momento. Unicaja no se rindió y terminó levantando una copa que Carlos Suárez dedicó al recordado Pablo Ráez, haciendo el gesto de fortaleza que Pablo hacía siempre.